Alexandra Vásconez 1981 – 1982 – Fundación Reina de Quito

Alexandra Vásconez 1981 – 1982

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Noviembre de 1981 marca un hito muy importante en la historia de mi vida, pues fui elegida Reina de Quito.

Ser Reina de una ciudad tan hermosa como es nuestro lindo Quito, es una de las más entrañables experiencias que he podido vivir. El sentir el cariño y aprecio de mi gente, ha permanecido grabado en mi corazón desde aquellos días.

Para mí, a tan corta edad, significó una tremenda responsabilidad. El orgullo inicial se vio inmediatamente invadido por la preocupación y anhelo por ayudar y poder llegar con bolsitas navideñas, envueltas en dulzura, a tantos niños pobres durante la época de Navidad, para lo cual decidí organizar una rifa de los dos pasajes a Miami que había ganado en el concurso, y de esa manera concretar la elaboración de 15.000 fundas.

Así mismo, mediante gestiones de aportes y ayudas de entidades que me colaboraron cariñosamente, pude concretar algunos de mis sueños de ese entonces, como fue el poder dotar de parques infantiles a varios barrios del sur de la ciudad, así como hacer realidad el sueño de muchos niños de subirse por primera vez a un avión y sobrevolar la ciudad, gracias a la FAE.

Al finalizar mi reinado, en mi despedida, expresé la gran alegría y satisfacción del deber cumplido, compartiendo la experiencia que el reinado de Quito había marcado en mi vida. El trabajo social debe enfocarse para satisfacer aquellas necesidades sociales y toda gestión, en ese sentido, debe realizarse con mucho amor, comprensión, así como, con un trato de humildad para lograr los objetivos planteados.

Si bien es cierto un año de reinado es poco tiempo para crear proyectos y verlos crecer, nuestro aporte termina siendo una hoja de ruta para las reinas que  vendrán después. Es un año de mezclas de sentimientos entre los cuales sobresale el de la satisfacción por la oportunidad de no dejar un niño sin besar, un anciano sin consolar o un espontáneo sin saludar.

Por supuesto, después de una experiencia de esta naturaleza, nunca vuelves a mirar la vida de la misma manera. Aprendes que la palabra “Belleza” se traduce en tranquilidad, amabilidad, sencillez y brindar siempre lo mejor de una misma. Los sentimientos de solidaridad, ayuda y comprensión te acompañan después en todo momento de tu vida, casi a flor de piel.