Carmen Elena Huras 1985 – 1986 – Fundación Reina de Quito

Carmen Elena Huras 1985 – 1986

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Quizás debo iniciar este breve relato con lo que fue la última noche de mi reinado: acudí al Teatro Bolívar sin haber sido invitada a la proclamación de la nueva soberana. Desde los inicios de mi reinado, hasta esa inolvidable noche, me enfrenté a las consecuencias de una falta de colaboración de las autoridades municipales, que se suponía debían auspiciar y alentar mi obra. Naturalmente estuve allí presente para dirigir unas últimas palabras de agradecimiento a todos los habitantes de mi ciudad. Fue sin lugar a dudas, la noche más emotiva de aquel mágico año, que me permitió conocer cada rincón, no solo de la ciudad sino de todo el Cantón Quito, donde puede palpar la angustia de tanta gente que sufre las consecuencias de adversidades de la vida y para quienes la desesperanza es su único signo de futuro.

Al estar frente a tan grande compromiso sin orientación y sin recursos, me vi obligada a buscar apoyo. La respuesta que obtuve de parte de tantas instituciones, tanto públicas como privadas, fortalecieron enormemente mi entusiasmo y mi labor. Desde una pequeña oficina en el edificio de la Cámara de la Pequeña Industria de Pichincha, quien fuera mi auspiciante, pude desarrollar programas exitosos como la adecuación de una guardería para los hijos de los minadores de basura, con el apoyo del Ministerio de Bienestar Social. Gracias al BEDE, se logró la construcción del Centro de Rehabilitación de Fundación Nuestros Jóvenes. En este año se inició también el programa de entrega de ajuares niños recién nacidos, con la fundación canadiense, Niños Durmiendo Alrededor del Mundo, programa que duró ocho años. Así mismo, continué con programas como la feria Un Ecuador para Todos, con la participación de personas con capacidades diferentes. También se llevó a cabo La Semana de la Solidaridad, que consistió en una campaña de recolección de ropa usada. Por otro lado, con el magnífico apoyo del Banco Central del Ecuador, puede atender muchas necesidades hasta los lejanos rincones de todo el Cantón. La gratitud de tanta gente fue el mejor testimonio de estas y muchas otras obras realizadas.

El respaldo y educación de mis padres, y mi formación en Alemania, fue muy probablemente lo que me permitió realizar una labor estructurada y altamente productiva, que en la naciente Fundación Reina de Quito, fue motivo de uno que otro calificativo. Eso no impidió, que lograra entablar una amistad maravillosa con las ex reinas que se pusieron literalmente los pantalones, para trabajar junto a mí, desarrollando programas que perdurarían a lo largo de muchos años.

Luego de mi reinado, el destino me alejó nuevamente de mi ciudad, trasladándome por quince años a un pueblito de las costas del Pacífico en México. Allí, nacieron mis dos hijos y fue por ellos que, hace ya dieciocho años comprendí que debemos cuidar nuestro entorno para dejar a las generaciones futuras un mundo mejor. Es así que fundé la Asociación Ecologista EcoIxtapa A.C. Los conocimientos adquiridos en temas ambientales los pude aplicar posteriormente en la campaña Limpio Quito de mi Vida, en Fundación Reina de Quito.

A mi regreso sentí la necesidad de volver a descubrir mi ciudad y mi país, por lo que me dediqué a estudiar hasta obtener el título en Ingeniería en Gestión Turística y Medio Ambiente, y también la licencia de Guía Nacional de Turistas, lo que me ha permitido dar a conocer los encantos de mi ciudad.

Si hoy tuviera la oportunidad de ser Reina de Quito, trabajaría en la formación de la ética, para generar consciencia y responsabilidad sobre nuestros actos, de modo que estos influyan positivamente en nuestras vidas, nuestra sociedad y en nuestro entorno. Considero que este sería un proyecto muy noble que daría grandes frutos, generando identidad y por lo tanto, cariño y respeto hacia nosotros y hacia todo lo que nos rodea.