Consuelo Albornoz 1976 – 1977

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Haber sido Reina de Quito fue un orgullo, definitivamente, ya que una quiere mucho a su ciudad y servirle como Reina fue lo mejor. Durante mi reinado hice mucha ayuda social en forma individual. Por supuesto, que haber llevado la corona ese año, me hizo conocer todos los rincones de la ciudad y sentí el cariño de su gente,  lo cual me hizo más sensible.

La Fundación Reina de Quito arrancó años más tarde, luego de mi reinado, y en un comienzo me vinculé a ella; pero luego, por razones de trabajo se me hizo difícil continuar con mi ayuda. Sin embargo, admiro mucho a las personas que están allí, la labor que hacen es muy importante. Ellas saben que siempre estoy a sus órdenes para cualquier ayuda que requiera de mí la Fundación y los programas sociales que efectúan.