Cristina Elizalde 2013 – 2014

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Mi año como Reina de Quito para mi fue el mejor de mi vida hasta el momento, tuve la oportunidad que siempre quise de ayudar e involucrarme con la ciudad en la que nací y tanto quiero. Fue un año de mucho trabajo, pero sobre todo de mucha responsabilidad y entrega. El momento que fui electa, sentí una energia tan grande, que me ayudó a tener fuerzas y el deseo de trabajar de la mejor manera por Quito; entonces le dediqué todo mi tiempo a los diferentes proyectos que me había propuesto.

Pienso que el tener la oportunidad de involucrarte en diferentes proyectos que tu escojas, es la mejor manera de dedicarte a hacer apasionadamente lo que te propones. Uno de estos proyectos fue dar continuidad a la campaña del bullying. Gracias al pedido de varios colegios e instituciones para la charla contra el bullying, nos dimos cuenta que es un problema que afecta mucho a los jóvenes de nuestra ciudad, sobretodo porque están inmersos en la tecnología. Para esto, con el respaldo de la Cooperativa 29 de Octubre, emprendimos un ciclo de conferencias en diferentes instituciones educativas de mi ciudad con la campaña “Cyberbullying. Eres lo que publicas.”

Esto me permitió sensibilizar a los jóvenes sobre un problema que es cada vez más común. En cada una de estas instituciones se firmó un pacto antibullying, además de entregarles un manual del uso correcto de las redes sociales, con la esperanza de que este mensaje llegue cada vez a más niños y jóvenes de nuestro país. Terminamos este ciclo de charlas con el conferencista internacional Roberto Ruz, experto en la materia, contando con la asistencia masiva de colegios en el sur de Quito, y despues de haber sostenido otras charlas en mas o menos 40 colegios privados.

Participé en el proyecto “De la Calle a la Cumbre”, este proyecto fue una de mis mejores experiencias. Junto a los guias de Paypahuasi Adventures, los niños de la Casa de la Niñez 2 donde habitan jóvenes con adicciones a las drogas y al alcohol, y han tenido experiencia de vida en la calle, emprendimos un ciclo deportivo donde subimos 7 montañas de nuestras cordilleras en 9 fines de semana. Empezamos por el Rucu Pichincha, el Pasochoa, visitamos Nayón Xtreme Valley donde pudimos hacer deportes de aventura, continuamos con una caminata a la laguna La Mica, subimos en roca por el Puntas, hicimos el Taita Imbabura, para terminar nuestro entrenamiento fuimos al Guagua Pichincha. Con todo este entrenamiento finalmente podríamos ascender el coloso Cotopaxi.  Cabe mencionar que llegamos a la cumbre de cada una de las montañas mencionadas después de largas caminatas.

Durante este proceso pudimos compartir con los niños y reforzar valores como el respeto, el compañerismo y la perseverancia, además de crear una metáfora en su vida donde la cumbre es la meta y la subida son los obstáculos y los esfuerzos que uno tiene cada día. Todo este proyecto no hubiese sido posible sin las donaciones particulares que recibí, además de la ayuda de varias empresas privadas que aportaron con equipo de montaña y comida para esta iniciativa. No podía faltar el importante apoyo que nos brindo el Cuerpo de Bomberos Quito, quienes en cada una de nuestras salidas nos apoyaron con personal especializado, y transporte para asegurar el bienestar de cada uno de los niños, guías, padrinos y acompañantes durante estas travesías.

También participé en diferentes campañas como “Todos Tenemos Derecho a Votar” junto al Capitán Zapata y Cuerpo de Bomberos Quito donde recogiamos a personas con discapacidad que deseaban sufragar, para llevarles al su respectiva mesa de votación, y regresarlos a su casa. Participé en la cena de famosos con la intención de recaudar fondos para la Fundación Campamento Esperanza donde viven personas con diferentes discapacidades.

Con la Señorita Patronato repartimos calentadores y refrigerios que incluían, queso para sánduches, yogurt, avena y cereal para las madres adolescentes de Adole-Isis. En el día mundial de la discapacidad participamos en una caminata masiva alrededor del parque la Carolina terminando en el Centro de Exposiciones Quito, con varios artistas ecuatorianos que apoyaban la causa. Forme parte de la campaña de la Cruz Roja y la Embajada Mundial de Activistas por la paz para incentivar la donación de sangre de personas particulares, que se realizó en el parque la Carolina. En el dia del niño agasajamos a nuestros niños del Centro Terapéutico Aprendiendo a Vivir con la ayuda de la empresa privada. Por último, participé en la campaña “Corazones Rojos” liderado por el Capitán Zapata, para promocionar mayor seguridad en las vías.

Como reina, también tuve la oportunidad de conocer diferentes ciudades de mi país a los que nunca pensé llegar, a través de las diferentes invitaciones que recibí para asistir a sus respectivas festividades, esto me permitió ver y conocer muy de cerca la generosidad y el cariño de la gente de un país tan pequeño como el nuestro.

Tengo recuerdos de tantos momentos emotivos, especialmente con los niños, a donde quiera que iba. A los niños les emociona mucho estar cerca de la Reina, y se puede sentir su genuina emoción. Uno de los momentos mas emotivos para mi fue cuando un niño en el desfile de la confraternidad en el sur de Quito había escuchado en la radio que me gusta jugar 40 y con mucho cariño cuando me vio se acercó a mi y me regaló un set de cartas con mi foto decorada con papeles de los colores de Quito, fue en ese momento que me di cuenta de lo importante que es la Reina para ellos y que eso es un fruto de la ardua labor de todas las reinas anteriores, lo que me dio muchas fuerzas y compromiso con mi ciudad.

No puedo dejar de lado las actividades que realizamos en la Fundación Reina de Quito durante el año a favor del Centro Terapéutico Aprendiendo a Vivir, donde tenemos 150 niños con síndrome de down. Este año se realizó por primera vez un Zumbathon donde asistieron alrededor de 600 personas al Coliseo de la Universidad San Francisco con la intención de bailar y hacer ejercicio por una buena causa.

Como cada año, se llevo a cabo el reconocido evento Té Juego de la Fundación Reina de Quito, en el Hotel Marriot, donde tuvimos una asistencia de 500 señoras. Así mismo, continuamos con el evento de la Cena de la Rosa donde degustamos de la mejor comida ecuatoriana, y por primera vez se les pidió a los restaurantes participantes que en sus comidas utilicen un ingrediente ecuatoriano en sus platos a presentar, lo que conllevo a una gran creatividad en sus preparaciones. También dimos continuidad al evento de la Guagua Linda, donde se prepara la colada morada mas grande del país, donde las diferentes panaderías de nuestra ciudad muestran sus mejores ejemplares de guaguas de pan para ganar el primer premio. Para cerrar el año de actividades terminamos con el Desfile Contrastes donde participan los mejores diseñadores del país presentando su mejor creación.

Después de todas estas experiencias maravillosas puedo decir con seguridad que la Fundación Reina de Quito se convirtió en mi segundo hogar y las ex-reinas en una familia con las que puedo seguir colaborando y trabajando. Un año increíble de mi vida que pasó muy rápido, pero le agradezco a Dios la oportunidad que me dio para crecer, madurar, aprender y conocer. Sobre todo, me entusiasma mucho poder seguir trabajando involucrada con mi ciudad querida a través de esta gran familia, porque el compromiso con mi ciudad es de por vida.