Elena Cárdenas 1966 – 1967

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Debería decir, que sin lugar a dudas, mi experiencia como Reina de Quito fue positiva desde todo punto de vista, enriquecedora espiritualmente, al poder comunicarme con personas de toda condición social y económica. El sentir que una sonrisa o un gesto de agradecimiento, por pequeña que me hubiere parecido, fue un bálsamo maravilloso de felicidad inigualable; la ayuda a personas necesitadas, producía en mí una sensación de calidez plena, que hizo que mirara la vida de forma diferente.

Las reinas de belleza de Perú, Bolivia y Panamá vinieron a compartir con los quiteños el festejo de nuestra ciudad, y fue entonces cuando enfaticé y demostré la unión de nuestros pueblos latinoamericanos. Las actividades que desarrollé se enfocaron primordialmente a labores sociales. Trabajé con Caritas Ecuador en la entrega de ropa y alimentos a la población más desprotegida.
Eran tiempos de gobierno de facto, luego de que la llamada Junta Militar de Gobierno, en 1963 había defenestrado del poder al presidente Carlos Julio Arosemena, quien en 1962 había asumido la primera magistratura al ser el Vicepresidente que reemplazaba constitucionalmente al Presidente Velasco Ibarra, que no concluyó su cuarta presidencia 1960-64. Sentíamos el descontento entre mis amigos y compañeros de universidad, y las manifestaciones eran pan de cada día en contra de la Junta; hasta que ordenó la clausura de la Universidad Central del Ecuador, cuyo Rector era el conocido médico doctor Julio Enrique Paredes y Vicerrector el doctor Pablo Guerrero T., personajes de gran relevancia en la vida universitaria. De aquí en adelante, la situación política se fue deteriorando, hasta que los militares entregaron el poder a los civiles.

Se organizó la Asamblea Constituyente de 1966-67, que nombró Presidente Interino del Ecuador a don Clemente Yerovi Indaburu; quien en siete meses fue reemplazado por el doctor Otto Arosemena. Se aprobó nueva Constitución y se llamó a elecciones presidenciales que serían ganadas por quinta vez por el doctor José María Velasco Ibarra, que se posesionaría en 1968.
En el año de 1966, por iniciativa de la Cámara Júnior, mediante encargo oficial del Comité de Fiestas y de CETURIS, se organizó la Elección, convocando a entidades y organismos a inscribir candidatas. El 22 de noviembre de ese año se realizó la presentación de las candidatas en el Canal 6 de televisión, donde el jurado calificador me eligió como Reina de Quito 1966-67. Así que en el período de doce meses que me tocó ser Reina de Quito, la situación política fue álgida y solo pude hacer obra a través de la Alcaldía de Quito, cuyo burgomaestre era Luis Pallares Zaldumbide rodeado de personas de respeto, interesadas en servir a su ciudad.

Continúe con mis estudios y terminé mi carrera como médico, especializada en estudios de Dermatología. Por la exigencia de mi profesión, me he dedicado por tiempo completo de lunes a viernes, mañana y tarde, sin olvidar nunca mis ideales de juventud: el ser útil a la sociedad, tal como me enseñó el paso por el reinado quiteño, de tan grato recuerdo para mí. Es así como solamente pude colaborar durante los primeros años de la Fundación Reina de Quito, participando en el Programa Niños Durmiendo Alrededor del Mundo. Sin embargo, no dejo de admirar la labor profesional y de entrega de la Fundación Reina de Quito, que la respeto y la tengo en la mira de mis sueños, cuando algún momento le pueda dedicar parte de mi tiempo. Mientras tanto, creo que la Fundación nos representa honrosamente a todas las ex reinas y es un orgullo de nuestra amada ciudad.