María Piedad Lalama 1973- 1974 – Fundación Reina de Quito

María Piedad Lalama 1973- 1974

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Siendo Alcalde el arquitecto Sixto Durán Ballén, inicié mi reinado toda vez que Carmen Pérez dejó el reinado por motivos personales. Lo asumí con gran expectativa y un inmenso deseo de trabajar en beneficio de los más necesitados y desposeídos de mi ciudad. El tiempo se hizo corto, pues aquellos sueños de quiteña joven se vieron muchas veces truncados por la falta de colaboración de instituciones. No me puedo olvidar la ayuda que mis padres y hermanos me prodigaron; ellos eran mi grupo de colaboradores y juntos hacíamos lo mejor que podíamos.

Desde el primer momento que recibí la corona, supe que tenía un gran reto y con mucha responsabilidad y alegría lo asumí; era un sueño de adolescente hecho realidad, LO LOGRÉ y quería hacer lo mejor para los que necesitaban algo de mí.

No existía la Fundación Reina de Quito, ni otra institución que canalice las actividades y trabajo de la Reina. Solo el esfuerzo propio y el deseo de ayuda logró sacar adelante mis ilusiones.

Tuve la satisfacción de hacer ayudas puntuales día a día, a personas que realmente necesitaban algo desde trabajo hasta atención médica, albergue, palabras de aliento.

Recuerdo claramente que gracias al aporte de las Fuerzas Armadas y de su Comandante General, logré una gran dotación de colchones y menaje de cama que fueron entregados en las cárceles de Quito. Esa fue la oportunidad de ver de cerca la cruda y dura realidad carcelaria por la que continué ayudando a aquellos presos que no tenían familiares y peor aún abogado que los represente.

Era estudiante de medicina y desde ahí no faltó quien requiera atención médica. Eran niños, jóvenes, adultos o ancianos de Quito o cualquier otra provincia con situaciones dramáticas de salud, que recibían mi atención entusiasta y muchas veces limitada.

Hubo el censo de población y vivienda, colaboré a tiempo completo para se puedan recabar estadísticas reales de la población.