Natalia Torres 1999 – 2000

DONAR

El jueves 25 de Noviembre de 1999, mientras en el Teatro de la Casa de la Cultura de Quito se elegía a la nueva Reina de Quito, el Guagua Pichincha se hacía presente con una fuerte erupción con lluvia de ceniza.

Lloa fue una de las poblaciones más afectadas por la caída de la ceniza. Entonces pensé que si realmente quería ser solidaria con quienes más lo necesitaban debía comenzar por donar el auto que me había sido entregado como premio, para obtener fondos y ayudar a Lloa. Así lo hice y se vendieron boletos a $1.000,00 cada uno. El ganador del sorteo fue el economista Mauricio Dávalos Guevara, entonces Ministro de Agricultura, quien me volvió a donar el auto para que continúe con mi labor. Con el dinero obtenido del sorteo y de la venta del auto, y además, con la colaboración de la ONG “Care International” se realizó una extensa ayuda a los pobladores de Lloa que incluyó capacitación para manejo de invernaderos, huertos, cultivos de papa, cría de animales y producción de humus.

Después de las fiestas de Quito siguieron los repartos navideños y fue una oportunidad para conocer más de cerca mi ciudad y compartir con los más necesitados.

Para mí, el haber sido Reina de Quito fue una experiencia muy enriquecedora, ya que uno se convierte en la esperanza para muchas personas; y el hacer realidad el sueño de algunos fue para mí lo más gratificante que me pudo pasar. Encontré en las personas más necesitadas inspiración para seguir adelante, generar proyectos, financiarlos y ejecutarlos.

Viví momentos inolvidables, una anécdota muy especial fue cuando ICARO me dio la oportunidad de llevar a dos grupos de niños a dar un sobrevuelo por la ciudad de Quito. El un grupo fue de niños con síndrome de Down y el otro de niños que trabajaban en el basurero de Zámbiza. Bueno, estaban tan felices pues no creían que fuera cierto que esten volando en un avión y hacían comentarios tan graciosos: “¡Reinita, en el cielo también ha habido baches!”

Todos los días me levantaba con energía y pensamientos positivos pensando en que podría llevar a cabo proyectos en beneficio de los quiteños. Trabajé en San José de Minas en la Granja Integral que era una guardería autosustentable y que les permitía a los niños familiarizarse con su entorno. Así mismo a través del taller de Costura capacité a madres solteras, mujeres maltratadas y personas con problemas de alcoholismo y drogadicción. Realicé un convenio con la Universidad San Francisco de Quito para brindar salud dental gratuita semanalmente. Y por supuesto, dí continuidad a los proyectos existentes en la Fundación como el Proyecto Apoyo (ahora Centro Infantil Aprendiendo a Vivir) y el Programa de ayudas Puntuales en salud.

Pienso que el ser Reina de Quito es una experiencia formidable y definitivamente una escuela de vida. Me ha dejado marcada para toda la vida.

Vivimos en una ciudad maravillosa y tenemos que estar conscientes que debemos ayudar a los más necesitados para hacer nuestra ciudad más linda cada día.

Recuerdo que el domingo 9 de enero, el entonces Presidente de la República, doctor Jamil Mahuad, anunció su decisión de dolarizar la economía ecuatoriana, después de anclar el precio de la divisa en 25.000 sucres. En esos momentos, la empresa privada, con su apoyo incondicional, confirmó que en tiempo de crisis es cuando más unidos debemos estar y más solidarios debemos ser.

Después de mi año de reinado seguí siempre vinculada a la Fundación Reina de Quito. Incluso en el año 2003 fui elegida su Presidenta. La Fundación es una institución que brinda apoyo a la Reina durante su año de reinado para guiarla y aconsejarla; como también, permite dar continuidad a las obras sociales y generar nuevos proyectos. Para mí la Fundación es un grupo de mujeres extraordinarias y comprometidas con la ciudad y su gente.

En la Fundación, todas somos amigas y encontramos la una en la otra a personas sinceras que brindan su apoyo todo el tiempo. Tenemos muchas cosas en común y en nuestras diferencias hemos sabido encontrar fortalezas que aportan al desarrollo de la Fundación. La Fundación es un ejemplo de unidad, de creatividad y sobretodo de solidaridad.

Sigo vinculada a la Fundación porque me enorgullece pertenecer a una institución en la cual sus miembros trabajan desinteresadamente para aportar de alguna manera con los más necesitados.