Paola Vintimilla 1991 – 1992 – Fundación Reina de Quito

Paola Vintimilla 1991 – 1992

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Cuando fui electa Reina de Quito, la verdad es que los primeros días fueron un poco difíciles, ya que con mis 20 años no estaba acostumbrada a tanta exposición pública, entrevistas de radio y televisión, en fin todo lo que hace el pasar de ser una persona de un entorno familiar a ser una figura pública como lo es la Reina de Quito. Todo ésto me puso un poco nerviosa, pero al pasar los días me di cuenta de la responsabilidad que había adquirido, y en ese  momento me dije a mí misma: “Paola, tú puedes con este reto”.

Así que comencé a vivirlo de una manera intensa, como lo hago con todo en mi vida. Afloró en mi corazón algo que realmente no sabía que tenía: Una sensibilidad inmensa hacia los problemas de la comunidad. En este caso, al recorrer mi ciudad, muchas veces lloré viendo las carencias, sobre todo de los niños, en la parte afectiva, social y económica. Esto no lo puedes comprender sino estando con ellos, escuchándoles y aunque sea por momentos, compartiendo sus vidas. Yo a mi corta edad no había tenido un contacto directo con esta problemática social y ésto, a más de sensibilizarme muchísimo, hizo que naciera dentro de mí, la solidaridad y el deseo de aportar de manera real a este problema.

Obviamente, sentí la frustración de no tener los medios económicos para llevar a cabo todas mis propuestas, y ahí fue que recurrí a la empresa privada que me acogió y ayudó tanto que nunca lo olvido. Realmente la solidaridad del quiteño es algo que nos debe enorgullecer, ya que siempre me abrieron las puertas y tuve la satisfacción de compartir con más de dos mil niños una hermosa Navidad que nunca la olvidaré. Me donaron juguetes y caramelos que los repartí por barrios pobres de Quito. Cierro los ojos y recuerdo esas caritas de felicidad … realmente me siento muy privilegiada. Dios me regaló esa corona y me dio la capacidad para comprender su significado. Mi madre fue un pilar fundamental en este proceso, ella me apoyó en mis momentos de flaqueza y me animó en mis aciertos.

Realicé los repartos del Programa Niños Durmiendo Alrededor del Mundo, proyecto que siguió adelante y se llevó a cabo por 9 años, y diría yo, sin temor a equivocarme, que fue uno de los más bellos que manejó la Fundación Reina de Quito. También entregué insumos médicos a varios hospitales de la ciudad.  Gracias al festival taurino OLE Paola, pude recaudar fondos para construir una guardería para los niños de madres solteras en San Roque. También apoyé con muchas ayudas puntuales en salud.

El año que fui Reina de Quito fue la transición política de Presidente de la Nación, de Rodrigo Borja Cevallos a Sixto Duran Ballén. Como también de Alcalde de Quito, ya que recibí la corona de manos del alcalde Rodrigo Paz, y la devolví con su sucesor, Jamil Mahuad. En 1991, siendo Alcalde Rodrigo Paz, se inició la construcción del Estadio de Liga Deportiva Universitaria, algo que como buena hincha de ese equipo lo disfruté muchísimo.

Definitivamente mi vida profesional dio un giro, ya que como Reina de Quito me di cuenta de que podía cumplir mis dos sueños: El primero, la labor social que forma parte importantísima de mi vida, y el segundo, ingresar a los hogares ecuatorianos por medio de la televisión, el mismo que lo tuve desde niña.

Mi vinculación a la Fundación Reina de Quito es algo sumamente importante para mí. Llevo más de diez años como voluntaria y espero con toda mi alma ser miembro de ella por muchos años más, ya que forma parte activa de mi vida y de mi familia. Es mi segundo hogar donde comparto momentos muy especiales con las ex Reinas y muchas de ellas ocupan un sitio muy especial en mi corazón. Y lo principal, ayudar a nuestros niños del Centro Infantil Aprendiendo a Vivir, niños que con su cariño y sonrisas llenan nuestras almas de satisfacción por la misión cumplida.