Silvana Di Mella 2012 – 2013

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Desde niña supe que tenía una inclinación por el trabajo social. El reinado de Quito se presentaba en mi vida en un momento en que buscaba algo que me permitiera explotar esa vocación que sentía por dentro. Estaba clara que las pasarelas y el modelaje no llenaban mi corazón. Exponerme al público me ponía nerviosa y me paralizaba. Esto se convertía en un obstáculo que casi evita que viva la experiencia más hermosa de mi vida.

Cuando fui electa Reina de Quito no tuve ni tiempo para pensar en estos obstáculos. Los superé con la fuerza que cobró mi pasión por servir a los niños y jóvenes de mi ciudad.

Con esta experiencia empecé a explorar el verdadero sentido de mi vida.

Mis queridas ex reinas me enseñaron a amar lo simple, a valorar y luchar por los más necesitados, como los niños especiales que atiende la Fundación.

Estos angelitos dibujaron en mí una sonrisa imborrable, me enseñaron a valorar la vida, y me demostraron como un simple gesto de cariño puede cambiar la vida de muchas personas. Participar y trabajar en todos los eventos que se hacen anualmente para sostener este centro infantil me hizo más solidaria, comprometida y sensible con la causa de los más necesitados.

El bullying es un mal que afecta a miles de niños y jóvenes. Si bien siempre ha existido, parecía que muchos esperaban que alguien lo dijera, que alguien lo gritara. Muchos se sentían ahogados frente a una situación que los destruía. Fue así que decidí ser la voz de quienes vivían este drama en silencio. Quise impulsarlos a no quedarse callados, a defender sus derechos.

La campaña contra el bullying me convirtió en una mensajera de paz que concientizaba y sensibilizaba a un país entero. Viví la experiencia de aprender y participar en el desarrollo de una campaña que involucraba 4 videos que se mostraron en los canales de TV y en redes sociales, llegando a millones de personas y rebasando fronteras.

Como psicóloga, impartí charlas en más de 80 colegios y conformé Comités Antibulliyng, fue una experiencia que me marcó para siempre. La tímida niña de meses atrás, hoy tocaba el corazón de más de 30.000 jóvenes, cientos de maestros y autoridades que se empoderaban y tomaban como suya la bandera de lucha contra el bullying, en un movimiento que sobrepasó cualquier expectativa. Empecé a ver la cantidad de jóvenes comprometidos y luchando por una causa justa. Tengo la certeza de que cuando los jóvenes actuamos unidos, podemos construir grandes cosas. Muchos dicen que somos la generacióndel futuro, pero en realidad somos la generación del presente, porque el futuro lo creamos con las acciones que emprendemos hoy. Esto me dejó grandes enseñanzas. Los jóvenes, con su cariño y apoyo, me llenaron de confianza para seguir adelante. Con ellos aprendí a creer en mí.

A esta campaña se unió todo un país. Medios de comunicación, entidades públicas, ONGs, empresas privadas… ¡todos unidos contra el bullying!

Me di cuenta que cuando las cosas se hacen con pasión, cuando la causa es justa y genuina, un país entero se moviliza.

La oportunidad de tener a Nick Vujicic como padrino de la campaña, conocer y compartir con alguien tan especial, víctima del bullying, marcó mi vida. Estar junto a Nick hablándole a más de 15.000 personas e intercambiar impresiones con un hombre movido por la pasión de ayudar a los demás, dejó en mí una huella profunda. Cuando le contaba de la campaña, me veía con ternura y me motivaba a continuar. De repente me preguntó: ¿qué te hace feliz?, ¿Qué da sentido a tu vida?… Me faltaba solo que esta pregunta viniera de él, para encontrar la respuesta. Todos tenemos un propósito en la vida y me di cuenta que el mío es servir y trabajar por el bienestar de los niños y jóvenes de mi país.

No habría podido conseguir una mejor manera de conocer la belleza de mi ciudad, sentir el cariño de su gente e involucrarme con un grupo de amigas a las que hoy me uno como ex reina para seguir luchando y trabajando por mi ciudad.

Entregué mi corona a todos los niños y jóvenes de mi ciudad como un símbolo de inspiración y compromiso para ser grandes agentes de cambio y mi banda a mis queridas ex reinas que con su trabajo y ejemplo honran y fortalecen a la Fundación Reina de Quito.

Mi compromiso con Quito y con la Fundación, es de por vida.

Silvana Di Mella