Francisca Paz y Miño

Reina de Quito

2008 -2009

Embajadora de mi Ciudad. Sí, eso fue para mí ser Reina de Quito.

 

Ha sido una bendición de vida el poder representar a tantas mujeres, hombres, niños, niñas y familias quiteñas. Todo el trabajo realizado durante mi año fue dedicado, a la protección de los derechos humanos y a la activación de sectores de la sociedad civil para crear más conciencia sobre las necesidades socio-económicas que existen es nuestra ciudad.

 

Cada día de trabajo, se llenó de experiencias diferentes, mi alma se enriqueció de la valentía de muchos jóvenes que siempre enfrentaron sus adversidades con decisión y heroísmo.

 

Me di cuenta que estamos en este mundo para ayudar dentro de nuestras comunidades y que tenemos una misión que cumplir. En mi caso, fue ser embajadora de una causa noble: un trabajo de incansable dedicación.

 

Trabajé en la Fundación Reina de Quito y con el Centro Terapéutico. En este espacio, se reúnen, niños, niñas y jóvenes con Síndrome de Down.

 

Fui parte de sus terapias de lenguaje, citas médicas, y conocí las maravillosas cualidades que tiene cada uno de nuestros niños. Pude involucrarme en proyectos que ayuden a elevar sus voces y sus talentos.

 

Conocí a los padres de familia, y decidí conocer a cada una de las familias, una por una, para poder hacer un mejor trabajo. Porque cada familia es diferente, sus trayectorias e ideas son importantes y se aprende mucho de cada uno de ellos. Creo profundamente que mis mayores maestros fueron los niños del CT y sus valientes padres.

 

Considero que es mi obligación, y me lleno de profunda ilusión y satisfacción al saber que seguiré ayudando a la gente de mi ciudad. Esto es un compromiso de vida.

 

Organicé, como todos los años, el evento de la Guagua Linda. Este evento reúne a miles de quiteños. Es una tradición querida entre los ecuatorianos y pudimos además de disfrutar una mañana en familia, recaudar muchos fondos para las terapias de nuestros niños del CT.

 

También organicé el Desfile Contrastes, un desfile de modas realzando el talento de muchos diseñadores ecuatorianos. Creamos un espacio de inclusión para celebrar la moda, la solidaridad y el respeto.

 

Todos los miércoles, trabajé junto a Rocío Avilés en las ayudas puntuales de salud. Tratamos de encontrar manos solidarias para personas de escasos recursos.

 

Hice campañas para la protección de nuestro medio ambiente, y estuve involucrada con los barrios de Quito, para hablar sobre la importancia del reciclaje y cómo podemos mejorar la educación ambiental en nuestra ciudad en cuanto a plástico, separación de la basura y desechos tóxicos.

 

Junto con la Policía Nacional, hicimos varias caminatas de concienciación ciudadana llamadas “Corazones Azules”. En esta campaña, elevamos nuestras voces, para crear consciencia sobre la importancia de no consumir alcohol mientras se conduce. Nuestra meta era reducir el número de accidentes y de muertes en las carreteras del país.

 

Trabajé en el Hospital de Solca como voluntaria. Estuve junto a muchas familias de niños y niñas con cuadros de salud muy delicados y pude recaudar muchos fondos para sus terapias. Nunca olvidaré el evento que hicimos en el hospital por el día de San Valentín. Un día de alegría y de esperanza, en medio de toda la dificultad. 

 

Apoyé la Feria “Un Ecuador Para Todos”, una feria dedicada a la inclusión, ayudando a personas con discapacidad, teniendo presente que son personas muy importantes dentro de nuestra ciudad, que tienen mucho que expresar, mucho que decirnos y nosotros mucho que aprender de ellos.

 

Durante mi año de trabajo, formamos una comisión de trabajo entre la Directora Ejecutiva, Sofía Arteta, y Miembros Activos del Directorio: María Teresa Donoso y Paola Vintimilla. Conseguimos que nuestro sueño se haga realidad, con la construcción de una nueva sede para las oficinas de la Fundación Reina de Quito.

 

Después de 15 años y con todo el trabajo que teníamos que hacer, necesitábamos ampliar nuestra “casita de muñecas”. Con mucho esfuerzo y dedicación lo conseguimos. Logramos atender a más personas en las ayudas puntuales de salud y ya contábamos con un espacio más amplio para crear nuevos programas.

 

Todas las mujeres maravillosas que integran la Fundación Reina de Quito, son madres, abuelas, hermanas, hijas, pero sobre todo somos ciudadanas comprometidas con su ciudad y país. Somos mujeres trabajadoras y luchadoras. ¡Por nuestra ciudad, por nuestro país, lo que sea necesario!

 

Ser Reina de Quito me cambió la vida. Abrió mi mente y mi corazón. Hasta la presente fecha continúo estudiando para obtener mi título en Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas.

 

Mi meta en los años que vienen, es dar a conocer el trabajo que hacemos a nivel local y también a nivel internacional.

 

¡Gracias mi Quito Querido, te debo tanto!

Iñaquito N37-265 y Villalengua, Quito - Ecuador

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