María Verónica Arias

Reina de Quito

1986 -1987

¿Cuál es el rol de la mujer en la democracia?” Fue la pregunta que me hizo el jurado …no recuerdo con exactitud la contestación que di en el año de mi elección, pero mi respuesta convenció al jurado y gané.

 

Cuando tomé la decisión de participar como candidata para el reinado de Quito, lo asumí muy en serio. Había sido Reina de Deportes del colegio, de Deportes de Pichincha, y de la Pontificia Universidad Católica durante mi primer año en la Facultad de Derecho. Ese año fue cuando un gran amigo mío me inquietó para que participe y vaya al siguiente nivel…..el Reinado de Quito.

 

Desde pequeña había visto en la televisión algunas elecciones, era algo muy tradicional y además admiraba mucho a las reinas por la labor que hacían por la ciudad y por los más necesitados. Además  me venía a la mente la proximidad de las fiestas donde la gente se unía a celebrar a su ciudad en las casas, en las calles, el “Chavezazo”, los desfiles, la mezcla de la tradición española con los san juanitos… mezcla única de quiteñidad. Recordaba algunas de las elecciones, en especial no sé porque, la de Rocío Jarrín y de Lucía Burneo.

 

Me auspició el Centro Comercial El Bosque y luego sus almacenes me apoyaron y acompañaron durante todo el año de reinado. Comenzaba la preparación como candidata, varias citas de peluquería, maquillaje, modelaje y sobre todo conocer más a fondo a la ciudad que me vio nacer y crecer, aquella ciudad de historias y leyendas que me habían contado mis padres y abuelita. Llegó entonces el día de la elección, mis padres que siempre estuvieron apoyándome me inspiraron y me dieron confianza: “Tú has hecho tu mejor esfuerzo, anda con toda la confianza, desenvuélvete como tú eres, se auténtica y contesta lo que tengas que contestar”.

 

Aún recuerdo los gritos y barras de apoyo de todos mis compañeros de la Facultad que habían comprado las entradas y asistieron esa noche; mi novio y hoy mi esposo; mi mejor amigo y mis amigas estuvieron todos ahí. Y es así como el 27 de noviembre de 1986 en el Teatro Bolívar que lucía radiante, fui anunciada como la nueva Reina de Quito.

 

De un día a otro mi vida dio un giro total. El primer impacto fue cuando vi mi foto en primera plana en los periódicos de la ciudad y a acto seguido me llamaron a una rueda de prensa a las 8 de la mañana y frente a muchas cámaras y micrófonos me preguntaban cuales serían mis planes de trabajo para el año de reinado. Acababa de cumplir 20 años y tenía a todos los medios de comunicación frente a mí!!! Recuerdo que mi casa se inundó literalmente de ramos de flores y cartas de felicitación enviados por empresas, amigos, colegios, barrios, universidades, etc … fue increíble.  Después vino lo más difícil. De lunes a viernes empecé a conocer una ciudad y una realidad muy dura, una ciudad con muchos contrastes y necesidades, pero su gente infinitamente amable y cariñosa pese a los dolores que podría estar pasando.

 

Definitivamente, una experiencia que cambiaría mi vida y la forma de verla. Tuve la oportunidad a mis 20 años de mantener reuniones y hablar con altas personalidades como con el entonces Presidente de la República, León Febres Cordero, el Alcalde de Quito, Gustavo Herdoíza León a quienes les conversé de mis programas y solicité su apoyo, todos lo hicieron. Fue increíble como se abrieron puertas para gestionar todo lo que quería hacer. Por otro lado, también tuve la oportunidad de hablar muchas veces con gente necesitada económica y emocionalmente. Recuerdo con gran tristeza aquellos niños huérfanos del Hogar San Vicente de Paúl que llorando abrazados de mi pierna, me pedían que les lleve a casa.

 

Durante mi reinado me apoyó mucho el Alcalde de ese entonces, Gustavo Herdoíza y su esposa Olga Leiva de Herdoíza, con quienes tuve una excelente relación y el apoyo municipal que como reina necesitaba. Apoyaron todos mis eventos y creo que fui de las reinas que más asistí y apoyé a las ligas barriales por lo que fui una de las reinas con mayor cobertura mediática. Recuerdo también haber comenzado con buenos augurios porque tuve el apoyo del entonces Presidente de la Junta Monetaria, Andrés Vallejo Arcos, quien me apoyo con un millón de sucres (en ese entonces bastante platita) para apoyar a 10,000 niños en barrios pobres de la ciudad.

 

Increíble como es la vida. Ya desde esa época mi interés fue ya el ambiente. De hecho, mi primer plan, al día siguiente de la elección fue el de reforestar la ciudad y de plantar árboles, que se complementó con el trabajo social en los sectores más marginales de la ciudad. Debido a la gran cantidad de migración rural a la ciudad, se iban formando barrios ilegales en donde se talaban árboles y se construían de manera improvisada casas que no contaban con agua ni alcantarillado, peor aún áreas verdes o parques donde los niños puedan jugar. Se podía ver niños pequeñitos jugando en quebradas, con lodo o con polvo, y en constante peligro. “Algo hay que hacer”, me dije.

Entonces recurrí al Ministro de Educación Iván Gallegos Dominguez y a Julio Ponce, Director de la Dirección Nacional de Construcciones Escolares (DINACE) para pedirles su apoyo con la dotación de parques infantiles y árboles que me proporcionó el vivero municipal. Logré dotar a veinticinco barrios en el norte, centro y sur de la ciudad a fin de que los niños pudieran dejar de jugar en la tierra y divertirse con columpios, sube y bajas y escaleras chinas en áreas verdes con jardines y árboles.También me apoyaron para construir dos centros de capacitación para madres solteras: el del centro de Quito, ubicado en San Roque y que lleva mi nombre; y, el otro como apoyo al ¨Hogar de mi Hermana¨ al norte de Quito, donde aprendían a coser a máquina y otros quehaceres para que de alguna forma esten capacitadas y puedan salir a buscar un empleo.

 

Otra experiencia maravillosa, fue el programa “Niños Durmiendo Alrededor del Mundo¨ programa que lo habían comenzado el año anterior y yo daba continuidad. Para aquella época, la Fundación Reina de Quito tenía apenas dos años de estar funcionando como tal. Fue un programa hermoso. Mil kits se entregaron, es decir, equipamiento para niños que duermen en las calles. Ese programa sin duda nos involucró y unió a todas las ex reinas, y no solo a nosotras sino a toda la familia, maridos, hijos, novios y amigos.

 

También realicé una donación de equipos para la implementación de la sala de cirugía del Hospital de Niños Baca Ortiz y la Telemaratón para recaudar enseres destinados a los damnificados del terremoto de marzo de 1987, que aconteció justo en mi año de reinado. Recuerdo que fui personalmente a repartir estos enseres a comunidades en Pichincha e Imbabura que habían sufrido directamente este desastre natural, acompañada de mi familia, amigos y de la ex Reina, María Teresa Donoso.

 

La Fundación Reina de Quito fue formándose y delineándose a través de todos estos años, apoyando a los proyectos que cada reina tenía, y forjando sus propios proyectos de manera permanente con el fin de dar continuidad y sostenibilidad a los mismos. Lo enriquecedor y el éxito de la Fundación es su flexibilidad y capacidad para absorber las inquietudes de todas las reinas que han pasado desde su inicio, y la solidaridad y el apoyo de todas las ex reinas con la actual.

 

Uno de los más bellos recuerdos del reinado fue cuando entregué la corona y todo el Teatro Bolívar se levantó y entre aplausos gritaban: “¡Reelección, reelección, reelección!”. Entonces supe que lo había hecho bien, y que todo el esfuerzo y devoción, a veces demasiado para una chica de apenas 20 años, había valido la pena y ¡ahora estaba en el corazón de los quiteños! Además, había cumplido con la tradición de mantener en alto la corona de mis predecesoras.

 

Tengo el convencimiento de que parte de mi vocación social y ambiental se forjó durante el reinado. Luego de entregar la corona retomé mis estudios de derecho y en 1988 el recién elegido alcalde, Rodrigo Paz Delgado, me pidió colaborar con su administración en el Municipio de Quito, me vinculé de inmediato a los temas sociales y al desarrollo comunitario pese a que era estudiante de derecho. Lo que aprendí de la realidad de Quito mientras fui reina, lo puse en práctica trabajando durante cuatro años, día tras día, inclusive los fines de semana apoyando principalmente a barrios urbano marginales con todo amor y pasión…. simplemente me encantaba.

 

Gracias a esa experiencia, conocí a profundidad a la ciudad. Tuve el honor de haber sido condecorada por Rodrigo Paz en reconocimiento a mi compromiso y trabajo con la comunidad durante su administración. Siempre me ponía como ejemplo de una chica trabajadora incansable por los que más necesitaban. Siempre decía en sus visitas a los barrios y recorrido de obras “esta chica…en vez de estar una discoteca o haciendo cosas de su edad, está trabajando con ustedes hombro a hombro en las mingas de fines de semana”. ¡¡Qué honor!!

 

Para entonces, Quito ya tenía problemas de deforestación, planificación, saneamiento, y con mi conocimiento sobre esto, concluí mi carrera en derecho y decidí especializarme en temas ambientales, gran novedad para ese momento y mucho por hacer y abrir camino. Cuando Jamil Mahuad Witt llegó a la Alcaldía, me apoyó para conseguir una beca de la OEA con la que pude realizar mi maestría en Derecho Internacional Ambiental en Washington DC y luego retornar a mi país para poner en práctica mis conocimientos.

 

En 1996 regresé al Ecuador, y fundé junto a otros abogados ambientales el primer Centro Ecuatoriano de Derecho Ambiental, cuya trayectoria fue importante ya que desarrollamos las bases y leyes con las que el país cuenta en materia ambiental. Me metí de lleno a trabajar por la conservación y el ambiente. Fui Representante para Ecuador de The Nature Conservancy, una de las organizaciones internacionales sin fines de lucro más grande y prestigiosa en el tema de la conservación y ambiente. Siempre me ha gustado involucrarme en actividades que apoyen causas para cambiar realidades, asi me involucré en la Asociación de Protección de Animales; he sido miembro de la red de padres que queremos mejorar el entorno más allá del colegio en que se desarrollan nuestros hijos, he sido parte de organizaciones para desarrollar políticas y liderazgo en diferentes aspectos: discapacidades, ambiente, grupos de pensamiento para trabajar en cómo quisiéramos ver al Ecuador. Todo esto demanda tiempo, pero son temas de gran satisfacción para mí, es parte de mi vida. La política también tocó a mis puertas. Fui candidata a concejal del Municipio de Quito en 2006, y diputada alterna de Lucía Burneo en el Congreso Nacional en el 2009.

 

Volví al municipio con la administración de Mauricio Rodas Espinel en el 2014, gracias a su invitación para estar al frente de la Secretaría de Ambiente, cargo que lo asumí durante 5 años con pasión y compromiso.  Se lograron muchos avances para la ciudad en temas ambientales enfrentando problemas más globales como el tema de plásticos, contaminación de ríos, y la lucha contra el cambio climático, que hoy por hoy es un tema que me encuentro liderando a nivel de América Latina y del mundo. Tuve el honor de ser elegida como una de las mujeres más influyentes en este ámbito en el 2017 a nivel mundial.

Iñaquito N37-265 y Villalengua, Quito - Ecuador

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